Torrevieja tiene un perfil muy particular. Más del 40% de su población es extranjera y en verano supera con creces los 200.000 habitantes frente a los poco más de 90.000 empadronados. Es una de las ciudades de España con mayor concentración de vivienda en manos de propietarios que residen fuera del país. Ese contexto genera situaciones que se repiten:
Segunda residencia ocupada durante la ausencia del propietario
Es el caso más habitual. El propietario, con frecuencia británico, nórdico, francés o belga, cierra la vivienda en primavera y vuelve en otoño. En urbanizaciones como La Mata, Los Balcones o Aguas Nuevas hay bloques enteros donde muchos pisos permanecen vacíos durante meses. Un inmueble cerrado y sin señales de vida es un objetivo fácil para quien busca entrar sin resistencia.
Descubrimiento tardío desde el extranjero
Un propietario que vive a dos mil kilómetros puede tardar semanas o meses en enterarse de que alguien ha entrado. Ese retraso juega a favor del ocupante, que gana arraigo con cada semana que pasa. Por eso es clave actuar en cuanto se detecta.
Inquiokupa en vivienda de alquiler
Firmó un contrato, dejó de pagar y se atrinchera. En muchos casos el propietario ya ha enviado un burofax reclamando la deuda sin obtener respuesta. Con el mercado de alquiler tensionado de la costa, este perfil es cada vez más común y requiere una gestión distinta a la de la ocupación pura.
Piso de banco comprado con okupa dentro
Comprar un piso de banco o de fondo en la Vega Baja a buen precio se complica cuando el inmueble llega con ocupantes. El nuevo propietario tiene la escritura, pero no las llaves. Este supuesto exige actuar con rapidez para no arrastrar el problema durante años.
Vivienda heredada con ocupante
Una familia hereda un apartamento en Torrevieja que llevaba tiempo con alguien dentro. Los herederos, a menudo repartidos entre varias ciudades o países, no saben por dónde empezar ni qué vía les conviene.